20 de noviembre de 2012

RESEÑA, FIRMIN

 
Esta es la primera novela de Sam Savage, un mecánico de bicicletas, carpintero, pescador de cangrejos, tipógrafo e incluso Doctorado en Yale. En Europa la novela se convirtió en un superventas y fue traducida a una docena de idiomas.

            Yo creo que el encanto de este libro reside en que todos los apasionados de la lectura, entre los que me incluyo yo, nos vemos reflejados en nuestro entrañable protagonista, una rata que nace en el sótano de una librería, y se pasa los días devorando libros, y al principio, literalmente.  

A medida que Firmin perfecciona su hambre insaciable por los libros, sus emociones y miedos se vuelven cada vez más humanos. Es una obra original y brillante en la que Firmin derrocha humor y tristeza, encanto y añoranza por un mundo que entiende el poder  enriquecedor de la literatura.

Los días se van uno detrás de otro y Firmin los va viendo pasar a través de un agujerito, siempre  a cierta distancia, nunca formando del todo, parte de él; siempre sale de noche cuando se puede confundir en la oscuridad, siendo los libros quienes le acompañan, le alimentan y le enriquecen. Pero él, se da cuenta que le falta algo en su vida, que es imposible que se lo puedan ofrecer los libros, como son los olores y sabores de la vida o el calor de la amistad; él quiere formar parte de lo que le rodea y pone todos sus medios para conseguirlo. El deduce que si los libros le han enseñado tanto, también pueden ofrecerle la comprensión y así conseguir el acercamiento de aquellos que él cree son semejantes a él. El que lo consiga o no, tendréis que descubrirlo vosotros. 

Yo debo deciros que a pesar de ser una  lectora obsesiva reconocida, entiendo que a pesar de que los libros nos pueden describir de manera magistral una puesta de sol, ¿no será mejor verlo?, sintiendo el calor de otra mano en la nuestra; nos pueden describir el sabor del café y lo que se siente tomándolo, pero en nada se parece a sentirlo nosotros mismos arrullados por las conversaciones de nuestros amigos; pues eso también lo vemos en  Firmin: hay que vivir y sentir.

            Son de esos libros que te dejan un sabor agridulce cuando los terminas, pero que nunca te  dejan indiferente. Espero que lo disfrutéis y deciros que sin daros cuenta llegaréis a la última página.

"Seco y frío era el mundo, y bellas las palabras" 
“Firmin”

  





2 comentarios:

  1. Hola bloger@s, me gustó el libro aunque he de decir que no es para todos ni para cualquier época de la vida, pero te hace pensar y reflexionar y a veces hasta reír.
    Es una historia triste aunque con un fondo de esperanza. Firmin lucha toda su vida por llegar a ser lo que él quiere ser y aunque no lo consigue tampoco se rinde ni vive su vida como lo que es una rata sino que lucha por ser diferente y no se conforma con seguir la corriente. Una oda a la perseverancia.
    Mientras nos cuenta la historia le vamos acompañando en su soledad a lo largo de todo el libro. Firmin hace todo lo posible por encontrar su lugar en el mundo pero pasan las páginas y nuestra rata de Boston no logra alcanzar todas sus metas y por eso es tan realista,¿a quién no le ha ocurrido lo mismo? pero no por eso hay que abandonar.
    Hasta una próxima lectura y no hay que perder la esperanza, a veces lo más inesperado ocurre y llega a nuestras vidas.

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    1. Hola y gracias como siempre por tus comentarios. Debo decir que si que es cierto que este libro no es para todo el mundo, y me encanta el matiz que introduces de la perseverancia, porque es bien cierto que en esta vida nada es fáci, sino que en muchas ocasiones, debemos esforzarnos para conseguir nuestras metas. Gracias y hasta un próximo comentario.

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